Cuando el desamor visita

"Listen to your heart"
Autor : Tracey  Mac
“Morir sólo es morir. Morir se acaba.
Morir es una hoguera fugitiva.
Es cruzar una puerta a la deriva
Y encontrar lo que tanto se buscaba”
(J.L Martín Descalzo  “Testamento del pájaro solitario”)

Cuando cerró la puerta, el eco de su adiós aun resonaba en el vestíbulo, me atravesó como un rayo y, por un instante, imaginé que mi corazón dejaba de latir y moría.
A partir de ese momento empecé a vivir, sentir y sufrir las cinco etapas, que según la Dra. Kubber-Ross, atraviesan los moribundos.
La primera:“la negación”. “No se ha ido, no tardará en volver, pronto oiré de nuevo su llave en la puerta”. Con estos pensamientos, me bebí unos cuantos Gin-Tonic y un atardecer tras mi ventana, en una espera temblorosa e inútil, mientras en el cielo asomaban las primeras estrellas y en mis ojos se desbordaban las lágrimas. 
A la mañana siguiente, la imagen reflejada en el espejo era de  resaca, ojos hinchados y  ojeras azules, lo que provocó la visita inesperada de la “ira” “¿Cómo ha podido hacerme esto? Después de tantos años, de tanto tiempo. Este pedazo de cabrón, ¡Que se pudra en el infierno o le reviente un coche al cruzar la  puta calle de la  Libertad! “
Escondí nuestras fotografías, no tuve, entonces, valor para romperlas; vacié sus colonias en el lavabo y le reenvié uno a uno los e-mails que me había escrito en estos años. Total unos quinientos, tendría su correo saturado de nuestra historia durante algunas horas. A ver si se le cae la cara de vergüenza al ver lo que prometió y no cumplió.
Después de una larga semana, de teléfonos mudos, correos vacíos y sollozantes esperas, comencé mi   “negociación” interna. Llené mi  vieja caja de sueños de promesas si volvía. “Seré más comprensiva, me arreglaré más, estaré más cariñosa y apasionada. Verás que sorpresa se encuentra, ¡que mujer toda para él!” .Se arrepentiría del tiempo perdido y tendríamos una reconciliación digna de las mejores novelas de amor.
El teléfono continuó mudo, el correo vacío. Y la vieja caja llena de promesas estériles y vaciada de sueños.
Y por fin llego la cuarta invitada al baile: la “depresión”. Se alió con la tristeza, la soledad, la celulitis, las patas de gallo, el sobrepeso y los ansiolíticos .Todos juntos se montaron una orgía  a ritmo de rock en el salón de mi  casa. El “que hace una chica como tu... “  pasó a  ser ,con el beneplácito de mi autocompasión, “que hace una idiota como tu…” . Por las noches, por eso de  no molestar al vecindario, alternaban con el Réquiem de Mozart, Réquiem incompleto, como mi asco de vida, como mi mierda de suerte.
Unos meses después, creo, estoy mejor,  estoy superando la quinta fase: la “aceptación”. Acepto que se ha ido y sé que no volverá. Asumo con serenidad  la visita del desamor, le invito a  café y  hasta nos contamos nuestras cosas con la tranquilidad y  despego de  quien cuenta una historia sucedida a otros. Mis médicos se empeñan en decirme que estoy enferma de cáncer, yo les niego la mayor.
 ¡De Amor, de Amor es de lo que estoy enferma!. 
Y se cura
Si se dispone de tiempo.

P.D. Con el permiso de J.L. Martín Descalzo:

“Amar sólo es amar. Amar se acaba.
Amar es una hoguera fugitiva.
Es cruzar una puerta a la deriva
Y encontrar lo que tanto se buscaba”
( “Testamento de una  amante solitaria”)

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Finalista II Concurso Relatos Cortos
Rios de Rinta - 2008

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