El mejor de los proyectos

19-06-2010 - Boda Rebeca y Victor
Fotografía: Amelia Gurucharri

Nos dice Paulo Coelho:
“Siempre existe en el mundo una persona que espera a otra, ya sea en medio del desierto o en medio de una gran ciudad. Y cuando estas personas se cruzan y sus ojos se encuentran, todo el pasado y todo el futuro pierde su importancia por completo, y sólo existe aquel momento y aquella certeza increíble de que todas las cosas bajo el sol fueron escritas por la misma Mano. La Mano que despierta el Amor, y que hizo un alma gemela para cada persona que trabaja, descansa y busca tesoros bajo el sol. Porque sin esto no habría ningún sentido para los sueños de la raza humana.”
Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño. Basta con aprender a escuchar los dictados del corazón y a descifrar un lenguaje que esta más allá de las palabras, el que muestra aquello que los ojos no pueden ver”

Hoy estamos aquí celebrando que os habéis encontrado y que habéis descubierto que mas allá de vosotros mismos se encuentra lo mejor, deseáis arriesgar y dirigir vuestras vidas conjuntamente  en un proyecto asentado en el  amor que os tenéis.
Vuestro  amor es sin duda un gran proyecto, pero ante todo será una forma de vivir  el presente y defenderlo todos los días. Cada uno de vosotros  da su vida y recibe también una vida y esta decisión establece una de las reglas de convivencia fundamentales en una  relación como es el aprender a dar y el aprender a recibir.
Es  mucho más fácil  dar que recibir o, dicho de otra manera, querer es más fácil que dejarse querer. Cuando deis os sentiréis  generosos, altruistas, superiores, en un palabra “buena gente”. En cambio, cuando recibáis  contraeréis  una deuda de gratitud, sintiéndoos  frágiles por mostrar vuestras necesidades y deseos. Quedareis eternamente vinculados al otro por la autoexigencia de ofrecerle algo a cambio  y, este caso, ofrecerle más amor todavía. El amor, a pesar de lo que afirmaban en Love Story, no consiste en no tener que decir nunca lo siento, sino en saber dar las gracias y en sentirlas.
No dejéis nunca de agradeceros uno al otro el amor que os profesáis. En unos minutos  os veremos casados y  yo, hoy,  os doy las gracias por querer compartirlo y celebrarlo con nosotros. Gracias por quereros y gracias por querernos.

Mamá

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